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jueves, 9 de septiembre de 2010

The Baltic Sea: ‘El Gran Blanco’ (Cuac!, 2010)

Casi tres años hace ya, desde aquel prometedor "Forthcoming Science Theory" (Pupilo Records 2007), años en los que The Baltic Sea no han parado de trabajar, componiendo y perfilando nuevas canciones y dando contundencia a su directo. Pero han sido unos años convulsos, en los que los sevillanos han sufrido cambios en su formación, cambiando de batería e incorporando a un nuevo guitarra, han decidido cantar en castellano y cambiado de sello, fichando por Cuac!.

Si con su primer disco, The Baltic Sea pusieron la producción y el sonido en manos de Paco Loco, en este disco han dado un paso mas allá, asumiendo ellos mismos las tareas de producción, grabando en los Estudios La Mina dirigidos por Raúl Pérez, bajista del grupo y que ha sido en los últimos tiempos, responsable de la grabación de grupos como Blacanova, Tannhäuser y Montevideo, entre otros. Seis meses de duro trabajo en el estudio, han dado como resultado "El Gran Blanco", disco de título controvertido, que refleja la fascinación de Esteban, compositor de las letras del grupo, por el tiburón blanco. Y no es ésta la única referencia al mar que hay en el disco, ya que Esteban es un tipo de verbo ágil y eso se nota en unas letras melancólicas que pueden tener diversas interpretaciones y perspectivas.

En el disco predomina un sonido denso aunque melódico y consta de dos partes claramente diferenciadas. Una primera mas rítmica y positiva, con melodías mas pegadizas y aptas para todo tipo de oídos, conformada por "El Gran Blanco", "Un día nuevo", "En lo que te convertirás" y "La verdad", auténtico hit del disco y con una letra de autoafirmación con la que cualquiera puede sentirse identificado y una segunda parte mas introspectiva con "El desastre", "Tú nunca duermes", "Dos años más" y "El río", además de "Pero un día estarás despierta", instrumental continuación de "Tú nunca duermes".

Las canciones de “El Gran Blanco” están llenas de matices que definen momentos de intensidad y en las que la voz de Esteban, remontándonos por su cadencia y color a voces de los noventa y a clásicos de los setenta, cargada de tristeza nos transmite intensas emociones, como si de un instrumento más se tratara.

Buenas noticias para el indie nacional, los chicos de báltico ya están de vuelta y la espera ha merecido la pena.
Jaime Marco.

sábado, 17 de julio de 2010

Lloyd Cole: ‘Antidepressant’ (One Little Indian, 2006)



 ( Spotify )



Lloyd Cole está muy próximo de cumplir 50 años, pero sabe convivir con ello. Ya hace tiempo que ha asumido las circunstancias de su vida y, en lugar de abonarse a un ridículo complejo de Peter Pan, ha sabido adaptar todo ello a la evolución de su cancionero. A mitad del concierto haré una parada, así que podréis llamar a la niñera para decirle que va a ser más largo de lo que esperabais, dijo en su última aparición en España, el pasado mes de enero en el Teatro Cervantes de Málaga. Allí ya anticipó alguno de los temas de su anterior trabajo “Antidepressant”, un álbum que ironiza o reflexiona con sensibilidad en torno a situaciones y personajes de su condición.

El recuerdo no romántico de su juventud en ‘The Young Idealists’ o historias sentimentales desde la perspectiva de un cuarentón en Nueva York y sin el tópico glamour de teleserie son los ejes sobre los que gira un trabajo sobre cuyo título dice: “Un antidepresivo es una pastilla que hace sentirte mejor, pero su existencia implica la existencia de la depresión”. “Siempre he sentido que la música que hago funciona de la misma manera que el blues o el country”, añade. “En ella generalmente cantas sobre cosas que no van muy bien. Ayuda a la gente a sobreponerse a ese tipo de aspectos en su vida y finalmente encuentra regocijo o acercamiento en algunos de ellos. Yo consigo eso escuchando a Tindersticks o Tom Waits y sé que ése es el área musical en que me encuentro. Es improbable que esté escribiendo para las Ronettes en un futuro próximo”.



Todo eso ya se encontraba en su anterior trabajo, el alabado Music In A Foreign Language (Sanctuary, 2003), que suponía un retorno a su mejor forma influido por sus constantes giras acústicas. Un año después, volvió a juntar a su primera banda, The Commotions, formada cuando estudiaba Filosofía en Glasgow y con la que editó sus tres –y más populares- primeros álbumes: “Rattlesnakes” (Polydor, 1984), “Easy Pieces” (Polydor, 1985) y “Mainstream” (Capitol, 1987). Fue una simple celebración de aniversario de su disco de debut que no ha desviado a Cole de la coherencia de su carrera. Entre aquellas fechas y otros conciertos acústicos a discreción, se recluyó en su casa de Nueva York para componer las nuevas canciones. Tocó guitarra, batería y teclados y, pese a que pretendía hacerlo todo en cuatro meses, finalmente la cosa duró 18. “Me senté y me di cuenta de que todas las ideas musicales que tenía eran considerablemente más vivaces de lo que hubiese deseado, y eso me molestó un poco”, ha declarado. “Pero tú no puedes decidir cómo llega la creatividad y muchas ideas, irónicamente, eran el tipo de canciones que quizás una banda como The Commotions podría haber hecho”. Finalmente, y con la ayuda de un miembro de aquella formación (Neil Clark) y de Kevin O’ Rourke, Hurcules Peter Baldwin y los arreglos de cuerda de Dave Trenholm (King Radio), el autor de ‘Forest Fire’ y ‘Jennifer She Said’ desarrolló un álbum cuyo proceso, además, está documentado en su Weblog.

Además del primer single, ‘Travelling Light’, de la mencionada ‘The Young Idealists’ y la sarcástica ‘New York City Sunshine’ –en cuyo alegre estribillo invita a una mujer a salir de su mano y pasear entre los millonarios y los yonquis-, el tema más impactante es ‘Woman In A Bar’, que contiene una de las líneas que van a ser más instantáneamente populares en el repertorio de Cole: “Ya nunca más conducido a la distracción / ni siquiera por Scarlett Johansson”. “Empecé a escribir está canción hará unos cinco años”, ha dicho al respecto. “Se sitúa en un mundo que ya no existe. El concepto de un ambiente romántico y cubierto de humo es ahora una fantasía, una cosa del pasado. La escribí antes de que saliera ‘Lost In Translation’, pero me encantó esa película porque hay una encantadora inocencia en ella y no hay nada baboso en Bill Murray. Hay algo a lo que uno puede aspirar como un caballero mayor, uno puede contemplar maravillado a Scarlett Johansson sin ningún deseo de salir con ella”.

Lloyd Cole, una de las estrellas del pop-rock británico de los ochenta, ha fichado recientemente por el sello alemán Tapete Records. El nuevo disco de Cole, “Broken Record”, se pondrá a la venta en octubre. A España llegará de la mano de Green Ufos.
David Saavedra.

martes, 13 de julio de 2010

Hellsongs: ‘Hymns In The Key Of 666’ (Despotz, 2008)



 ( Spotify )

Suecia, maravilloso país escandinavo que nos ha regalado (el mito de) la liberación sexual, el grupo ABBA, el himno ochentoso "The Final Countdown" de Europe, las tiendas IKEA, la escuela de diseño industrial sueca y dentro de mi campo de intereses estéticos, particularmente, la muy fecunda escena del Metal Sueco y sus numerosas bandas de Melodic Death Metal, Power Metal y Rock Progresivo.

Mucho Rock hay en Suecia, eso sí, y las influencias del mismo han desembocado en una agrupación musical insospechada: Hellsongs, banda con un nombre de esos que sirve para espantar pacatos religiosos (canciones del infierno) y cuya principal premisa musical es tomar temas clásicos del rock pesado y transformarlos en sutiles canciones folk acústicas (estilo que ellos mismos llaman "Lounge Metal"), logrando versiones bien interesantes de "Breaking The Law" (Judas Priest), "Run To The Hills" (Iron Maiden), "I Wanna Be Somebody" (WASP) y "I Wanna Go Home" (Headquake) por nombrar las canciones que tienen disponibles para descargar en su página web.

La banda es un trío y se compone de: Harriet Ohlsson (voz), Kalle Karlsson (guitarras) y Johan Bringhed (teclados). Por cierto, la voz de Harriet Ohlsson se acerca mucho a la voz de otra escandinava, Björk, en ciertos pasajes, sobre todo en la forma como juega con ella. El acompañamiento musical se toma algunas libertades harmónicas bien interesantes, por ejemplo, hasta llegar al coro, un oyente desprevenido no tendría ni idea de que está escuchando "Run To The Hills". Todo esto se añade para lograr una propuesta musical bien particular, y que con la debida promoción, podría llegar muy lejos.

Me llama mucho la atención el contraste entre el nombre de la banda, el estilo musical que practican y su imagen visual, contraste que se repite en el diseño de la página web, muy bien logrado a mi parecer. Lástima que de momento la gran mayoría del contenido de dicha página se encuentre en sueco, aunque prometen incluir pronto una versión completa en inglés. Este mismo hecho es el que no me deja claro si ya tienen un álbum completo o si lo están grabando, en todo caso, el mismo se llamaría "Hymns In The Key of 666".
Apocalypso Facto.

lunes, 12 de julio de 2010

'Emily Jane White'. La delicada tristeza del Folk.


Emily Jane White es una joven cantante y compositora de San Francisco que en alguna ocasión ha confesado: "No escribo música feliz. Estoy destinada a escribir canciones tristes, canciones reflexivas y contemplativas. Sinceramente creo que ese es mi trabajo." Esta reflexión ya quedó clara en su primer disco, Dark Undercoat (Talitres, 2007), que críticos y fans describieron como una obra maestra; un disco de blues-folk oscuro donde destacan temas como 'Bessie Smith' (toda una declaración de principios), 'Wild Tigers I Have Known' o 'Hold in the Middle'. Ahora, la que a menudo ha sido comparada con Chan Marshall (Cat Power) y Hope Sandoval, presentará su segundo trabajo, Victorian America (Talitres, 2009), en donde White consigue rellenar las líneas que quedaron en blanco, y lo hace con color, dinamismo, orquestaciones y un sentido más rico de la poética que dejará patente en su actuación en el Monasterio de La Cartuja.



Os dejo con uno de mis temas favoritos 'Never Dead' (y no 'Dark Undercoat' como apunta el rótulo) extraído de su reciente entrega Victorian America.

martes, 6 de julio de 2010

Lali Puna: ‘Our Inventions’ (Morr Music, 2010)



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El pasado mes de abril vio la luz el cuarto álbum de estudio de Lali Puna, el cual aparecería vía Morr Music bajo el significativo título Our Inventions. Mucho se dijo de la nueva obra de los alemanes, pues conforme los avances del largo iban regando la red, hubo algunos que se apuraron en señalar que lo de Lali Puna se había quedado en el tiempo y que, por lo mismo, su nuevo trabajo no merecía la pena. Las referidas impresiones que encontraron cabida en ciertas personas afirmaban su razón de ser en el hecho de que Markus Archer había estado poniendo mayor cuidado en su proyecto The Notwist, motivo por el cual permitió que Lali Puna, su empresa más especial, depare material insignificante. Pero apelando a los indicios que arroja el nombre del álbum, ¿acaso la agrupación no intentó traer a colocación una vez más sus invenciones?

Las invenciones de Lali Puna son, en esencia, sutiles canciones surgidas de una personalísima conjunción entre el Pop y la electrónica Indie, que nada más ver la luz en 1998 hallaron casa en Morr Music. Así diciendo, es inevitable afirmar también que Our Inventions no contiene más que una nueva colección de canciones de los alemanes, por lo que esperar más de él no tiene caso. Los diez tracks del álbum se cuidan bien de ir más allá de lo que en sus principios consiguiera engendrar Lali Puna, de suerte que ni siquiera la consabida participación de Yukihiro Takahashi en uno de ellos logra conferir nuevos bríos a la música del álbum. De ahí que aquellos que se hayan perdido los trabajos previos de Lali Puna puedan con toda tranquilidad introducirse en su música Our Inventions mediante, pues en esta nueva obra, de índole introspectiva, encontrarán las mismas bondades habidas en sus precedentes: los suaves riffs de guitarra eléctrica que armonizan la mayoría de los tracks; los sintetizadores que se pueden mostrar tan apagados como luminosos; las líneas de bajo tubular que ascienden o descienden según lo requieran los temas y, por supuesto, la suave voz de Valerie Trebeljahr. Puede que fragmentos la mar de exquisitos como “Remember?”, “Move On”, “Safe Tomorrow” o “That Day” sobresalgan un punto por sobre el resto, pero no se alejan ni por un momento de la excelencia registrada en el material que siempre acostumbró despachar la agrupación.

En resumidas cuentas, han pasado los años y Lali Puna sigue inalterable en su impronta; el modus operandi seguido de cara a la construcción de las canciones de Our Inventions es exactamente el mismo que los alemanes adoptaran en sus principios, como si se hubieran asido de él con fuerza y ya no quisieran saber de otras fórmulas. Y lo cierto es que a la agrupación le sienta bien su modo de hacer, de forma tal que en su nuevo álbum no se echa en falta esa evolución que, a veces con sobradas razones, tanto se les exige a otros artistas. En definitiva, quienes busquen esa magia sincera que sólo existe en la más pura simplicidad, hétela aquí… en Our Inventions
Gerardo.H.

lunes, 5 de julio de 2010

Friska Viljor: ‘For New Beginnings’ (Green Ufos, 2010)



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Daniel Johansson y Joakim Sveningsson son un par de pobres chicos suecos que se las vieron y se las desearon para superar sus respectivas rupturas sentimentales. ¿Y? Cómo el resto de seres humanos… Claro, pero es que ellos decidieron hacerlo de una manera cuando menos original: formando su propia banda (Friska Viljor) para sacarse los fantasmas de encima (ya nos gustaría a muchos seguir su ejemplo, pero es que para eso hay que saber tocar algún instrumento musical…) Eso sí, la idea llegó a sus cabezas tras las pertinentes charlas terapéuticas entre ambos bien regadas con alcohol (esto es más fácil de llevar a cabo… ¿quién no se acordó de la madre del que inventó el dicho: “noches alegres, mañanas tristes”?) Una vez unidos como dúo artístico, fueron construyendo su debut, “Bravo!” (Crying Bob, 2006), cuyo título denotaba aparentemente que Daniel y Joakim habían logrado quemar todo los recuerdos y olvidarse de sus (aquí cada uno que coloque el adjetivo que considere más oportuno) ex-parejas. Aunque quedaba una pizca de resquemor, como reflejaban dos cortes de ese disco: “I Gave My Life” y “We Are Happy Now (La La La)”. Dos años después, llegaría la continuación a su particular terapia conjunta: “Tour De Hearts” (Sony BMG, 2008). Se supone que el salto transcurrido entre los dos discos hubiese sido suficiente para que ambos, por fin, dejasen dejar atrás su pasado doloroso y pusiesen orden en el caos de sus corazones. Parecía que habían alcanzado el final del túnel: “On And On” y “The Cure” daban fe de ello.

Llegados a ese punto, y de cara al tercer capítulo de su historia, se podría pensar que la excusa de estos tipos para componer sus canciones no podría ir más allá de lo que durasen sus penurias emocionales. Estamos de acuerdo en que se escriben mejores letras bajo depresión, pero debían elegir entre seguir con el mismo cuento (con el consecuente riesgo de resultar un poco cansinos) o cambiar de tercio. Se decidieron por lo segundo. Con todo, como nuestra especie es tan previsible, después de salir del pozo les entraron ganas de ponerse filosóficos: ya se sabe, cuando nos recuperamos de una catástrofe personal toca pensar sobre la vida misma y otras cuestiones místicas. No estamos seguros de si recurrieron a algún clásico del género espiritual del estilo de Santa Teresa de Jesús (en Suecia tendrán la suya propia…) para rendir homenaje a su “vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”, porque precisamente el verbo morir es el más repetido en el comienzo de “For New Beginnings” (Cargo / Green Ufos, 2010). Ya vemos por dónde van los tiros de los actuales Friska Viljor: nuevos comienzos… Sólo faltaba que dijesen que este es su álbum de madurez (sí, creo que algo de eso comentaron por ahí en alguna entrevista). Sin embargo como buenos suecos que son, no se olvidaron de cuáles son las virtudes del pop, y trataron de que el supuesto mensaje trascendental que querían hacer llegar a todo el mundo no afectase al sonido de sus canciones: pulcro, brillante y perfectamente acabado. El habitual del país de IKEA.

Volviendo a la apertura de “For New Beginnings”, Daniel y Joakim utilizan el concepto de muerte para reivindicar justo lo contrario: la vida. “Daj Daj Die” (recomendada para cantar a coro con los colegas, pongamos por caso, en un pub irlandés) la eleva a la categoría de maravillosa, e “If I Die Now” tira de ese pensamiento que, unos más y otro menos, tuvimos todos alguna vez: imaginarnos qué ocurriría si nos muriésemos, pero quitándole el tono macabro a la broma. El paso del tiempo y sus consecuencias es otro tema recurrente en el disco, visible en “People Are Getting Old” y “Hibiskus Park” (ocultan tras de sí el miedo de sus autores por ver cómo envejecen ellos mismos y los que están su alrededor), y “Manwhore” y “Lakes Of Steep” (muestrario de mil y una inseguridades). Ante tales dudas existenciales, incluso recurren al sol, al astro rey, para encontrar respuestas (las folkies “Sunny Day” y “Should I Apologize”). A estas alturas, no sé si hubiese sido mejor que hubiesen seguido con sus letanías recordando traumas amorosos… Claro que algo de eso hay, era imposible que no hablasen de su tema favorito, por eso “Hey You” y “I Want You” recuerdan la razón de ser del grupo.

For New Beginnings” no ofrece toda la fiesta que se suponía iban a dar Daniel y Joakim a la tercera intentona. Nadie está capacitado para dar consejos a otros, pero si yo estuviese en la piel de alguno de los dos intentaría seguir tratamientos más convencionales para obtener la recuperación total. Porque una cosa es escuchar canciones ajenas para chapotear en el fango de la miseria individual, y otra es componerlas uno mismo para hacer lo propio y no ser capaz de salir del charco en cuatro años. Tampoco quiero ser cruel ni quitarles mérito: “no hay razón para buscar el sufrimiento, pero si este llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada”. Friedrich Nietzsche dixit.
Jose Antonio Martínez.

sábado, 3 de julio de 2010

Blacanova: 'Blacanova' (Foehn, 2010)



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¿Has sentido alguna vez que alrededor de ti el tiempo se para durante una décima de segundo? Sí, yo también supongo que esto ha ocurrido únicamente en mi cabeza, pero mientras escuchaba 'Debe Ser', en el minuto tres y treinta y cuatro segundos, ha pasado. Ha sido sólo eso, una décima de segundo, pero es tal y como lo cuento. Inmediatamente después, todo lo que a mis ojos no era más que un fotograma congelado, se ha movido a una velocidad mucho más rápida de lo normal hasta recuperar el tiempo perdido. Como cuando ves un vídeo online en Internet y la mala conexión hace que vaya a trompicones. O cuando sientes que te vas a caer al vacío y algo que no sabes qué es, hace que te agarres a la vida de nuevo.



Sí, supongo que el hecho de que todo sucediera mientras escuchaba el LP de Blacanova debe de ser algo casual. Pero lo cierto es que la música paró, sonó un click y a partir de ese instante ya no estaba ante el mismo disco. Sonó justo ese click que te hace ver de forma cristalina lo que hasta entonces parecían solo pistas difuminadas, ese que normalmente se da en la cuarta o quinta escucha y que aquí ha ocurrido en el minuto tres de la segunda canción.

Las atmósferas que crean estas diez canciones tienen alma, son nubes grises que te abrazan y amenazan llover. Las voces susurran historias creadas con la misma ternura que tienen los protagonistas de Freaks, la poesía de Pizarnik o un vientre tras una cesárea. Enamoran desde el dolor o el sufrimiento. Y después está lo de lance a su hijo por la ventana. No sé si todas las críticas van a empezar con esa frase, pero si lo hacen tampoco estaría mal. Porque hoy en día es imposible encontrar algo así por aquí: un grupo que suena tan brutalmente bien y que encima sabe escribir.

¡Ah! y 'Los Buenos Días' es todo un hit que te coge por sorpresa cuando menos lo esperas. El hit de un disco que huye del single más obvio y ha utilizado casi una hora de magia para meter las diez canciones que lo forman. Diez puntos de sutura para que no se abra esta extraña cicatriz que me ha salido en el pecho e impida que se me escape el corazón.
Manolo Domínguez.

jueves, 1 de julio de 2010

To Rococo Rot: ‘Speculation’ (Domino, 2010)



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To Rococo Rot, es un trío formado por Stefan Schneider y los hermanos Robert y Ronald Lippok (este último conocido también por el celebrado dúo Tarwater); desembarcaron en la escena electrónica hace aproximadamente una década, justo en un momento en el que la precisión digital y la abstracción instrumental convergían en nuevas e interesantes direcciones para la música contemporánea. Sus primeros discos, “Veiculo” y “The Amateur View” (City Slang, 1997 y 99), eran piezas de futuro imperfecto, altamente complejas y trufadas de felices encuentros sonoros. Su último álbum, “Speculation” (Domino, 2010), celebra la incertidumbre basculando entre el sonido de las manos sobre los instrumentos reales y las ondas de pulso eléctrico, en un punto medio entre la propulsión atómica y la intención de dejarse llevar. Grabado en el estudio de la mítica banda de kraut-rock Faust, y con puntuales aportaciones de Jochen Irmler, su séptimo álbum de estudio franquea una vez más las barreras establecidas entre el post-rock y la música electrónica.



Había quien les daba por perdidos en sus abstracciones electrónicas pero el aterrizaje de los hermanos Lippok y Stefan ™ Schenider en el estudio de los míticos Faust les ha dado nuevos bríos analógicos. “Speculation” es un ejercicio orgánico, seductor e hipnótico con bajos que navegan como una versión dub de Can, baterías de caja avejentada y teclados envolventes. Una nube tóxica de trance tranquilo y vintage como no se oía desde los tiempos de Tago Mago. Para rematar la excelente faena, el primer single del LP viene remezclado por otro alquimista del estudio, el inglés, residente en Berlin, Shackleton.
Zigor Cavero.

miércoles, 30 de junio de 2010

Aufgang: Aufgang (InFiné, 2009)


La historia de Aufgang da comienzo a principios del nuevo siglo en Nueva York, cuando Rami Khalifé y Francesco Tristano se conocen en la prestigiosa escuela Juilliard School, donde ambos reciben clases de piano. Aficionados tanto a las enseñanzas clásicas como al delirio discotequero, pronto empiezan a colaborar en una música que trasciende etiquetas. El trío se completa con Aymeric Westrich, un ex batería que llega a Nueva York para recorrer junto a ambos la escena de clubes de la ciudad.

Tocando en una galería de arte barcelonesa fueron descubiertos por Jeff Mills quien, impresionado, los propuso para tocar en el festival Sónar. Desde ese momento, el trío se empeña en estructurar sus canciones en base a un lenguaje original, que nace del encuentro de lo acústico y lo electrónico, impulsado por influencias diversas, y adornado por un impetuoso flujo de improvisación.

Usando los dos pianos como máquinas, y enfrentándolos a la batería, Aufgang genera una música que es tan sorprendente como poderosa. Sus temas son profundamente orgánicos y se revelan verdaderamente en directo, donde son capaces de crear el caos más absoluto a través de la comunión con el público.



Derrick May dijo que el techno era como encerrar a George Clinton y Kraftwerk en un ascensor con el único acompañamiento de un secuenciador de ritmos. Posiblemente, los pianistas clásicos –y formados en las mejores escuelas del mundo– Francesco Tristano Schlimé y Rami Khalifé dirían que “Piano.2”, eslogan con el que impulsan la idea detrás de Aufgang, sería como juntar a Derrick May con Luciano Berio en ese mismo ascensor con la única compañía de un piano de cola y un laptop (si es que el piano cabe, claro está). Una vez establecido ese marco de trabajo, las posibilidades estéticas son numerosas y atractivas, como demuestra “Aufgang” (Infiné, 2009), un debut en el que Francesco y Rami –acompañados del tercer vértice de este triángulo, el compositor electrónico Aymeric Westrich, el hombre detrás de los beatboxes y los ordenadores– sitúan la plasticidad luminosa del teclado del piano en un contexto nuevo, recubierto de bleeps y sonidos microscópicos, de beats techno y efectos de sonido heredados de la tradición electroacústica. Y si por un momento esta descripción te ha hecho activar tu sentido arácnido de precaución ante la posibilidad de un discurso pedante sólo para los excéntricos consumidores de alta cultura, no te preocupes: a Aufgang les motiva ser populares. Como ellos mismo dijeron a lo largo de esta extensa charla acaecida en el loft barcelonés en el que reside Francesco Tristano, “el piano es un instrumento ideal para hacer música de baile”. Comenzaron a darse a conocer en el festival Sónar (uno de los temas del álbum se titula precisamente así, "Sónar") y este año regresaron al Sonar Hall para cerrar el círculo.
Javier Blánquez.

martes, 29 de junio de 2010

Baby Dee: A Book Of Songs For Anne Marie (Drag City, 2010)



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Baby Dee regresa de su noviciado con las Little Sisters of Crabby Doom para entregar su tercer álbum "A Book Of Songs For Anne Marie", material en el que mantiene su sonido minimalista y profundamente emocional. Con su amigo Antony Hegarty (Antony And The Johnsons) como referencia obvia, no solo por su música sino también por ser una suerte de icono transgénero, Baby Dee hace 12 piezas de pop experimental, sin asomo de melodías o estribillos, que con fineza va armando con una instrumentación que en la mayoría de los temas se limita al piano o al harpa clásica, ejecutada por la propia Dee, dándole a la música un aire antiguo, exagerando un poco, casi medieval, que combinado con las interpretaciones de Dee, a veces susurrando y declamando más que cantando, crea una atmosfera onírica como si el álbum todo fuera un cuento, que Dee nos está narrando. Con "A Book Of Songs For Anne Marie", Baby Dee deja en claro que sigue haciendo la música que le apetece sin pensar precisamente en las listas de popularidad. Un disco delicadamente transgresor.
Corannieit



jueves, 24 de junio de 2010

Pájaro Sunrise: Done / Undone (Lovemonk, 2009)



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"Desde el primer disco, Pájaro Sunrise (Lovemonk, 2006), hasta la finalización de ‘Done/Undone’ han pasado dos años en los que el orden de las cosas se ha dedicado a jugar a Enredo y a beber café con anís. Entre la crisis global y el regreso de Eto'o el grupo tuvo tiempo de dejar de ser un grupo, de grabar una cantidad ingente de canciones y de echar una mirada al pasado en la que había no poco de susto.

Done/Undone es el fruto de la desmesura de ese tiempo, por eso es un disco doble. O mejor dicho, son dos discos en uno que reclamaban estar separados a pesar de que un solo CD hubiese bastado para contener los setenta minutos que duran. Done por todo lo que estaba llegando a su final –y en mi vida eran muchas cosas-; Undone por todas las posibilidades nuevas que surgían de ello.

De las veintidós canciones que lo componen, sólo un tercio estaba pensado para el grupo; el resto eran grabaciones caseras que hice por pura necesidad y que no requerían nada más de lo que ya tenían. Sin saber muy bien cómo, unas y otras se fueron mezclando y ya no fue posible separarlas.

En cierto sentido, las dos versiones que incluye –una por disco- también cierran una etapa de mi vida: la que va de agosto de 1991, cuando con doce años recién cumplidos escuché por primera vez ‘The River’, a enero de 2008, ya alejadísimo de Springsteen y rendido admirador de los Silver Jews.

No sé si habrá más discos de Pájaro Sunrise y, de haberlos, no tengo ni idea de cómo serán, tanto han cambiado las cosas desde que hace casi cuatro años -aún antes de que Mario Delgado se uniese al grupo- empecé a jugar a grabar música con Pepe López. Ahora, cuando aquellos días parecen tan lejanos que cuesta creer en ellos, estas canciones deben ser la mejor forma de recordarlos"
.

Yuri Méndez, alma máter de Pájaro Sunrise.

Gracias al SIF Fest (Sevilla Indiferente) pude descubrir entre otros, a esta formación que practica un introspectivo Folk, amalgama de dolor y esperanza, y aunque en el aspecto técnico, ajenos a ellos, la actuación dejó bastante que desear, se pudo disfrutar de una verdadera joya sonora 'Sunday Morning Birds' que, a continuación adjunto.



martes, 22 de junio de 2010

The Black Dog: Music For Real Airports (Soma Quality Recordings, 2010)




El pasado 10 de mayo, The Black Dog sacaba “Music for Real Airports”, nuevo álbum de estudio que según ellos no pretende ser un homenaje al clásico de Brian Eno (“Ambient 1 Music for the airports”), sino más bien se trata de un trabajo elaborado a partir de más de 200 horas de grabación realizadas por el trío británico en sus continuas visitas a los aeropuertos, haciendo un pequeño homenaje a estos espacios tan utilizados por los artistas.

Por tal motivo nos encontramos ante un álbum bastante ambiental donde si se afina bien el oído, podemos escuchar los avisos de los vuelos, sonidos de motores en marcha y el murmullo de la gente que espera su avión.

Así nos encontramos con el tráfico de sonidos mezclados con fríos y largos drones de M1, el track que abre el álbum y nos introduce a la tensa ‘Terminal EMA provista de acordes menores que transmiten una densa calma.

En ‘DISinformation Desk escuchamos los primeros beats del álbum, rápidos y deformados donde también se oyen voces desfragmentadas en mil pedazos. Passport Control es un ejercicio de sonido donde un  aliento mecanizado es cortado por fríos pasajes sonoros, yWait Behind this line nos muestra el latido de un corazón electrónico que bombea muy lentamente al son de una melodía planeadora.

Volvemos a encontrar el sonido del bass, en este caso demoledor y en forma de breaks incendiarios con vibraciones ruidosas en Strip Light Hate. El despegue del avión sale por la pista  ‘Future Delay Thinking’, mientras que las notas de piano y una delicada melodía caracterizan la calma absoluta de Delay 9.

Las dos partes de Sleep Deprivation te llevarán a la oscuridad de la noche, aunque las escuches al mediodía y con un sol resplandeciente. Por último, las notas sintetizadas sobre un lento beat deBusiness Car Park 9 nos muestran los primeros rayos de luz que nos devolverán nuevamente al mundo real.
J.Ares

miércoles, 16 de junio de 2010

Tulsa: Espera la Pálida (Subterfuge, 2010)



( Spotify )

Tulsa, capital mundial del petróleo, es también capital nacional del desamor. La banda liderada por Miren Iza demostró en ‘Solo me has rozado’ (Subterfuge, 2007) saber sacar oro musical de los pozos del desengaño y el desánimo. Vuelven a demostrarlo el 19 de enero del 2010 con ‘Espera la pálida’ (Subtefuge, 2010), y con todavía mayor elocuencia.

Siguen adheridos a la Americana en su facción alternativa, pero se mueven entre rock, country y pop del Medio Oeste con letras no en inglés –como hiciera Iza con Electrobikinis–, sino en perfectamente honesto castellano. "Solo volvería a escribir en inglés si me enamorara de un americano, me llevara a vivir a Wichita y después de 20 años viviendo allí, en nuestra casa móvil, sintiera que es hora de que me entiendan mis vecinos", me dice Miren en una carta. Y pienso, ¿para cuándo el libro de relatos? La gran narrativa le sale sola. Que dé el salto, como Willy Vlautin.

Por lo comentado hasta ahora, ‘Espera la pálida’ podría haberse llamado ‘Solo me has rozado, la venganza’. Y en realidad es una bestia distinta, más calmada y a la vez más fiera, si esto tiene algún sentido. Sí, lo tiene: su fuerza está en su serena amargura y la delicadeza de matiz. El productor Karlos Osinaga (Lisabö) parece haber inspirado al grupo a eliminar todo lo superfluo, concentrarse en la esencia de sonido y sentimiento, grabar en directo –y sin revolver demasiadas tomas; salvando las voces, todo se registró en una sola semana– para capturar la pulsación de la verdad. Podríamos hablar de South San Gabriel, pero quizá sería mejor hacerlo de Centro-matic, por su sonido más naturalizado.

Hay letras sobre el desamor, por supuesto. Al fin y al cabo, esto es Tulsa, meca del corazón roto. "Algo dentro de mí se ha roto / se ha partido como una nuez / Había pedido que esto no nos pasara a ti y a mí", canta Miren en ‘Algo ha cambiado para siempre’; los efectos son dolorosos a la vez que placenteros; hablamos de música para yonquis del hundimiento. Pero también hay mucho de recapitulación, de admisión del concepto consecuencia, de parada y reflexión antes de iniciar otra serie de catastróficas –o inspiradoras, según se mire– desdichas.
En eso también se detecta una madurez nueva en la banda. Se acerca el final del disco –mejor en vinilo, o digital, por la versión de Nick Cave– y con la última pisada de ‘Barro’, uno siente sanar las cicatrices, superar tornados y granizo. ‘Espera la pálida’: repara y protege.
Juan Manuel Freire

Recomiendo no pasar por alto ‘Te Ofrecí', Tulsa en estado puro.




domingo, 16 de mayo de 2010

Calendario de Festejos (del 17 al 24 de mayo)


La semana comienza con ‘Elkano Browning Cream’, sinónimo de ritmo hipnótico, contagioso, que evoca a los grandes combos de órgano Hammond de los años gloriosos de la discográfica Blue Note, personalizado y actualizado por el carácter multicultural y nómada de los integrantes de este trío.

 - 17 de mayo en La Caja Negra (Sevilla)

Pero, ¿de dónde ha salido? ¿Quién es este tipo capaz de caldear la etérea cadencia de Jeff Buckley, de rebasar su acrobacia vocal en versatilidad; de ejercer de rocker frágil o crooner abatido en el mejor puñado de canciones ágiles e inesperadas? La gran recomendación de la semana pasa por la sala Obbio para ver al cantautor australiano afincado en Madrid ‘Aaron Thomas’.

 - 20 de mayo en la Sala Obbio (Sevilla)

Coincidiendo con señalada cita en la Obbio, ‘Zahara’, ‘AnTíLoPeZ’ y ‘El Hombre de Arena’ se presentan en la Sala Joaquín Turina en un concierto benéfico. Con la cantidad de días que hay en el calendario, es una lástima no poder asistir.

- 20 de mayo en el Centro Cajasol (Sevilla)

Eli "Paperboy" Reed’ concentra en sus 1.70 de altura y sus 24 años de edad todas las mieles de la tradición soul del sur. Sólo que no canta en 1968 sino en 2009. Con su banda The True Loves interpreta sus temas como si estuviera poseído por Otis Redding, como un hijo bastardo de Tina Turner olvidado en un orfanato de Boston, Eli se rompe la garganta a medida que tus tobillos se aceleran. Canciones de herencia gospel, velocidad psycho billy con elegancia rock, temones que incitan al baile, el sudor y la desnudez pero sin despeinarse. Una de las figuras sorpresa de 2008, este año participa en Territorios Sevilla 2010. Sus gritos y falsettos le han puesto a la altura de los más grandes, los viejos se estremecen al verle y los jóvenes piensan que la reencarnación de Sam Cooke ha vuelto durante una noche para actuar para ellos. Su público crece, los punks le bailan con devoción, los modernos aplauden sus trajes vintage llevados como si hubiera nacido con ellos y los rockers quieren verle de nuevo desgarrar el micrófono. Eli "Paperboy" Reed ha devuelto la elegancia con sudor a los escenarios, él y su banda montan en cada concierto una réplica de lo que eran las sesiones soul food del Apolo en Harlem en los 50.

La Mula’ tendrá el placer de hacer las labores de teloneros.

- 21 de mayo en el Teatro Alameda (Sevilla)

Hasta la semana que viene que centrará el protagonismo en el que posiblemente sea, el mejor festival patrio, el ‘Primavera Sound Festival’.